Qué son y en qué se diferencian
Son férulas transparentes hechas a medida que se cambian cada una o dos semanas. Cada una mueve los dientes un poco más que la anterior, siguiendo una planificación digital hecha antes de empezar.
A diferencia de los brackets, se quitan para comer y para lavarse los dientes. Esa es su mayor ventaja y también su mayor riesgo.
Por qué no podemos darte un precio por teléfono
Un tratamiento con brackets cuesta lo mismo tenga tu caso la complejidad que tenga: la aparatología es la misma. Con alineadores no: el costo depende directamente de cuántas férulas hay que fabricar, y eso solo se sabe después de escanear tu boca y planificar el movimiento.
Un caso leve puede necesitar diez férulas; uno complejo, más de cuarenta. Publicar un “desde” sería darte un número que probablemente no es el tuyo.
- La evaluación clínica cuesta $10.000 y dura 20 minutos
- El estudio con modelos digitales, radiografías y fotos cuesta $70.000
- Con ese estudio sabemos cuántas férulas requiere tu caso y el valor queda cerrado por escrito
Cuándo conviene y cuándo no
Funcionan muy bien en apiñamientos leves y moderados, espacios entre dientes y recaídas después de una ortodoncia previa que no se contuvo bien.
En mordidas muy alteradas o cuando hay que mover raíces de forma importante, los brackets siguen siendo más predecibles. Preferimos decírtelo en la evaluación antes que empezar un tratamiento que no va a llegar donde esperas.
Las 22 horas no son negociables
Los alineadores solo trabajan mientras los tienes puestos. La indicación es de 22 horas diarias: se quitan para comer y para el aseo, nada más.
Si sabes de antemano que vas a olvidarlos, los brackets son mejor opción justamente porque no se pueden quitar. No es un juicio: es evitar pagar por un tratamiento que se alarga solo.