Alinean igual: la diferencia es el material
Conviene decirlo primero, porque casi nadie lo dice: los tres tipos de bracket mueven los dientes con la misma eficacia. No hay uno que corrija “mejor” ni uno que termine antes por ser más caro.
Lo que cambia es de qué están hechos, y de ahí se derivan dos cosas: cuánto se notan al hablar y cuánto cuestan.
La cuenta completa de cada opción
Comparar solo el precio de instalación lleva a error, porque el control mensual también cambia según el material. Sobre un tratamiento de veinte meses, esa diferencia mensual pesa más que la instalación.
- Metálicos: $99.990 de instalación y $35.000 de control mensual
- Cerámicos: $150.000 de instalación y $45.000 de control mensual
- Zafiro: $200.000 de instalación y $45.000 de control mensual
- Sobre 20 meses, los $10.000 mensuales de diferencia suman $200.000 adicionales
Cuánto se notan de verdad
Los metálicos se ven. Es un hecho, y para mucha gente deja de importar a las dos semanas. Son además los más resistentes y los que menos se despegan.
Los cerámicos son del color del diente: se notan de cerca, pasan desapercibidos en una foto. Los de zafiro son translúcidos y no se tiñen ni pierden brillo con el café o el vino, que es la diferencia principal frente al cerámico corriente.
Cómo elegir sin arrepentirse
Si el presupuesto manda, los metálicos son la opción honesta: el resultado final es el mismo. Si trabajas de cara al público o te incomoda que se vean, el sobreprecio del estético compra tranquilidad durante dos años, que no es poco.
Lo que no recomendamos es elegir el estético y después recortar en controles. Un tratamiento con controles espaciados se alarga, y alargarlo sale más caro que haber empezado con metálicos.